El origen étnico de los «vaqueiros de alzada» está aún por dilucidar, y no es ésta la ocasión para repasar las diferentes hipótesis. Fueron grupos de gentes dedicadas principalmente a la explotación del ganado vacuno (vaqueiros), y tenían carácter trashumante (de alzada). Construían sus asentamientos buscando los mejores lugares de pasto para el ganado, que podían cambiar según las épocas del año. Habitualmente se agrupaban en las zonas llanas de montaña; a estos lugares montañosos de pastos se les denomina allí «brañas».
En la parte suroccidental de Asturias, donde hubo mayor presencia de pueblos vaqueiros, vivieron estos grupos en un cierto aislamiento con respecto incluso de los vecinos de las aldeas próximas; prueba de ello es que hay apellidos típicamente vaqueiros como Riesgo y Verdasco. Este aislamiento condicionó antaño su retraso cultural y la pervivencia de muchas supersticiones y prácticas. Y, lógicamente, también su folclore. Su género de vida nómada fue causa de numerosas disputas entre los vaqueiros y los otros aldeanos por la posesión y usufructo de los pastos.
Junto a las supersticiones populares, la danza es el elemento folclórico más abundante de los vaqueiros de alzada: la media vuelta, la gallegada, la araña, el careao, la patada, la jota, la juliana, la vaqueirada, etcétera. Hay que notar, sin embargo, que entre algunas de ellas hay rasgos comunes, y a veces incluso una danza es variante de otra. El careao, por ejemplo, tiene pasos de jota en los que los bailadores se dan la cara, se «carean», de donde le viene el nombre.
En la parte asturiana que limita con León y que pertenece al concejo de Cangas de Narcea tienen especial relevancia dos bailes, la jota y el son d'arriba, que tiene como variante la garrucha. En el norte de León esta danza se llama baile de chano.
Instrumento característico de este baile asturleonés es el pandero cuadrado, que aún se toca también en otras partes del norte occidental: Galicia, Zamora y Salamanca. Se utilizó en la zona leridana de Urgel, pero su uso es más historia pasada que presente. La persona que lo va a tocar coloca el pandero en forma de rombo sobre el pecho, fijándolo con los dedos índice y pulgar; los otros tres dedos dan el contrapunto a los golpes que percute la mano derecha. Este tipo de pandero se usa además en el canto a la Magdalena. El otro instrumento necesario para el son d'arriba son las castañuelas que lleva cada bailador. En otro tiempo, cuando no se disponía de pandero, se sustituia por una sarten que se golpeaba con una llave
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