Como prevenir la anemia para tener una salud de hierro


Cuando pocos días atrás, un grupo de médicos del Hospital de Clínicas llevó a cabo la Semana de la Anemia, lo hizo pensando que encontraría entre el 15 y el 20 por ciento de anémicos entre quienes consultaran. Las cifras fueron apenas un poco menores: de las 424 personas atendidas, entre el 12 y el 15 por ciento tenían un déficit de glóbulos rojos, o del hierro que contiene una parte de éstos.

"Decidimos llevar adelante este proyecto -explica el doctor Raúl Calahorra, jefe de Trasplantes del hospital- porque en el país no tenemos buenos registros y a la vez la anemia es una de las enfermedades clínicas más frecuentes en el mundo, especialmente en países en desarrollo como el nuestro, donde las carencias nutricionales son importantes."

El chequeo gratuito que se hizo en el Clínicas les dará a los pacientes una primera información, que luego deberán profundizar con un hematólogo. Una de las razones por las que el equipo deseaba realizar este trabajo es debido a que, si bien la anemia es una enfermedad -con síntomas característicos- en la mayoría de los casos es ella en sí misma un síntoma de otras enfermedades. A través de su detección se pueden descubrir patologías quizás hasta entonces ocultas en el organismo, y relacionadas, básicamente, con el aparato digestivo, como úlceras, hernia diafragmática (una debilidad de los músculos del abdomen), gastritis hemorrágica (irritación del estómago con pérdida de sangre) , cirrosis (daño en el hígado), o tumores. Otra de las preocupaciones era la detección de la talasemia: una anemia hereditaria que pueden tenerlos descendientes de inmigrantes de la cuenca mediterránea, y que, en la Argentina, es más habitual de lo que se cree.

Los más afectados
Los síntomas de la anemia son claros: debilidad, cansancio y, aveces, una leve depresión, que determina una falta de rendimiento y de concentración. Estas características son el resultado de la falta de oxígeno en los distintos órganos, debido a que los glóbulos rojos son los encargados de transportar este vital elemento a todos los tejidos del organismo. Por eso, cuando su cantidad disminuye, el cuerpo no resiste los esfuerzos.

Este problema se debe a varias causas. La más común es la falta de hierro -un mineral clave para la síntesis de la hemoglobina, un compuesto presente en los glóbulos rojos, que es el encargado de atrapar el oxígeno-. También puede
deberse a la carencia de la vitamina co-mo la B12 o el ácido fólico.

Hay además otras variantes de anemias: las talasémicas, las provocadas por problemas en la médula roja de los huesos, las debidas a alteraciones de la membrana de los glóbulos rojos, y otras con una incidencia mínima en la población general.

En cuanto a la anemia debida a la mala nutrición la más común- los grupos que más riesgo tienen de contraerla son básicamente dos: las mujeres en edad fértil y los chicos, especialmente antes del primer año de vida. En las mujeres, la razón es la pérdida de hierro que les produce periódicamente la menstruación.

El embarazo es otro momento crítico por el requerimiento de hierro del futuro bebé. Otro grupo, bastante numeroso, que debe cuidarse especialmente es el de las mujeres que usan el dispositivo intrauterino (DIU) como método anticonceptivo, pues tiende a producir menstruaciones más abundantes que lo normal.

Los anticonceptivos orales, en cambio, al reducir el período, pueden aumentar la reserva de hierro del organismo, pero tienen la contrapartida de dificultar la asimilación del ácido fólico.


En los chicos, la deficiencia de hierro es muy alta por muchas causas, según enumera el doctor Guillermo Dretlichman, del Hospital Gutiérrez: "La mala alimentación, cosa muy frecuente en nuestro medio, y el crecimiento rápido son los motivos más importantes. El primer año de vida es la etapa en donde más nutrientes se necesitan; entonces el hierro y otros elementos son imprescindibles".

El especialista también señala la incidencia de las "parasitosis, muy extendidas en la Argentina y que suelen producir pérdidas gastrointestinales microscópicas de sangre, las que terminan en una anemia importante.

La forma más habitual de combatir la anemia en la niñez es suministrando hierro medicinal a partir de los 3 ó 4 meses de vida, que es cuando las reservas que el bebé traía de su etapa intrauterina se acaban. Pero se presentan obstáculos: debe ser dado en ayunas para que el cuerpo lo asimile mejor, la forma de administración es en gotas y los padres no siempre tienen la constancia como para seguir dándoselo diariamente hasta el año de vida. Lo ideal sería, en verdad, la leche materna, que es mucho mejor asimilada por el cuerpo; al chico le gusta y es un hábito placentero tanto para él como para la mamá. El problema aquí es que cada vez se hace más difícil para las mamas que trabajan varias horas al día, seguir alimentándolos sólo con su leche después de los tres primeros meses.

"Desde hace tiempo se está intentando lograr una síntesis entre el hierro y la leche. Ya se consiguen en el mercado yogures y leches fortificadas. Pero los resultados no son aún óptimos -agrega Drelichman- y se siguen estudiando nuevas formas para enriquecer los alimentos. Por ahora, lo mejor que seguimos teniendo es el hierro medicinal."

Lo habitual es que, pasado el primer año, si el chico recibe una buena alimentación, la anemia se mantenga alejada. Pero, en países como la Argentina, es común que se extienda hasta los 3 ó 4 años, y más. "Muchas mamas del conurbano ven a sus hijos con panza y piensan que están sanos, pero son panzas crecidas a base de harina", dice Drelichman. La atención en estas regiones debería entonces ser doble, porque está comprobado que una anemia infantil que perdura en el tiempo puede generar a largo plazo trastornos del sistema nervioso central, como dificultades de aprendizaje o concentración.

Los pediatras conocen perfectamente todas estas variables. El obstáculo radica en que la gente no ha sido informada de este tema. Aún no se han hecho campañas masivas sobre anemia infantil que informen a las mamas de cada rincón del país de lo fundamental que es la consulta pediátrica, más allá de lo que sus propias observaciones puedan indicarle.

Finalmente, hay una creencia generalizada que debería ser desmitificada: como el hierro abunda en las carnes rojas, se piensa que un vegetariano es propenso a padecer anemia. Esto no es así. Tanto el hierro como el ácido fólico son fácilmente reemplazables con otros alimentos, o incluso con suplementos. Lo único que podría producirle la enfermedad es la ausencia de la vitamina B12, que sí está presente sólo en la carne; pero esto sucedería recién después de diez años, porque hasta entonces el cuerpo mantiene sus reservas.

De todas formas, la dieta bien balanceada y la suplementación en las etapas de mayor riesgo continúan siendo los pilares para luchar contra la anemia.



La informacion de este articulo tiene una funcion solamente informativa. Recomendamos que consulte a su medico o terapeuta ante cualquier duda



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Fuente: Sandra Chaher
Etiquetas / Tags: anemia sintomas, leucemia, anorexia, anemia ferropenica, bulimia, diabetes, obesidad, hemofilia








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